Usa contraseñas fuertes y distintas para cada servicio, y activa la verificación en dos pasos siempre que sea posible. Mantén tus dispositivos y aplicaciones actualizados para prevenir vulnerabilidades. Evita hacer clic en enlaces o archivos sospechosos y usa redes Wi-Fi seguras. Además, revisa la configuración de privacidad en tus cuentas para controlar qué información compartes.